Sin prohibirte mirar a otro, tu sangre corre por mis manos, sencillo malestar que ha vomitado mi miseria, tan carente de luz está tu mirada, será tu última ofrenda al cielo, pero tu corazón hundido se lleva la noche de tu desvelo profano.
No pido misericordia para mi castigo, ni clemencia para el que me señale, aspiro gritar lo bien ganada que tengo mi condena, aspiro callar si fuera posible de nuevo tu voz ligera.
Un suspiro se derrama de este amor que me envenena, un fragmento de tu piel me has restregado al encender tu hoguera.
Se inicia la última faena, tu disfrazada llena de inercia, yo aún amándote ingrata con tus verdades a medias, cuerpo a cuerpo me despido y en gran parte me voy contigo,
Malicia hoy te dejó, Malicia hoy te despido, Malicia está noche he terminado contigo…
Es la esperma que derrama mi cabeza
Destinada a ser decadencia
El cuerpo celeste que (entre huesos) me envuelve
Poco o nada violento desaparece.
Inclinada la savia corre lento
del recuerdo excluido del tiempo
sabe a poco el paladar ajeno
y las migajas se echan de menos.
las manos que acariciaron
finalmente se agotaron,
sonidos vacíos al cuenco
del amar.
grito aislado sediento
de argumento
del ángel que salto al viento
no dejo volar
entrañas de humo
siluetas van descalzas
en el terreno de mis sueños
se habla en lenguas extrañas.
Enigmas pulidos
o garabatos descifrados
solamente absorberemos
del zumo que nos prohibieron.
Tristezas guardadas de lejana ciudad,
Pared aleatoria, empañada al azar…
La invade su hiel, adolecer,
sumergiéndose en la piel,
Se va adormecer, adolecer
sumergiéndose en la piel,
Sin adormecer
Se viene afuera…
Concluye violento el acto, infame asesino,
carente de Pánico ruido…
La invade su hiel, adolecer,
sumergiéndose en la piel,
Se va adormecer, adolecer
sumergiéndose en la piel,
Sin adormecer
Se viene afuera…