Es la medianoche y Cenicienta corre, escapa del palacio, huye del amor y se refugia en la simpleza de su triste realidad. De cuento de hadas creer que perdió su zapato y este fue encontrado por aquel príncipe, que la buscaría, y la encontraría algún día.
Es tanta la mágica inocencia de aquel cuento infantil, que pareciera dejar una lección sobre la búsqueda del verdadero amor, de nuestra propia Cenicienta, aquella a la que le quedara el zapatito y con la que tendremos nuestro “vivieron felices para siempre”.
Pero por supuesto, en la vida real, a veces intentamos calzar a alguien que no es para nosotros, o a alguien que aunque era ideal, no lo necesitaba… o perdemos a aquella persona a la que no le quisimos probar el zapatito… hasta que fue demasiado tarde… y entendemos una lección fundamental.

