Sin prohibirte mirar a otro, tu sangre corre por mis manos, sencillo malestar que ha vomitado mi miseria, tan carente de luz está tu mirada, será tu última ofrenda al cielo, pero tu corazón hundido se lleva la noche de tu desvelo profano.
No pido misericordia para mi castigo, ni clemencia para el que me señale, aspiro gritar lo bien ganada que tengo mi condena, aspiro callar si fuera posible de nuevo tu voz ligera.
Un suspiro se derrama de este amor que me envenena, un fragmento de tu piel me has restregado al encender tu hoguera.
Se inicia la última faena, tu disfrazada llena de inercia, yo aún amándote ingrata con tus verdades a medias, cuerpo a cuerpo me despido y en gran parte me voy contigo,
Malicia hoy te dejó, Malicia hoy te despido, Malicia está noche he terminado contigo…