Es la esperma que derrama mi cabeza
Destinada a ser decadencia
El cuerpo celeste que (entre huesos) me envuelve
Poco o nada violento desaparece.
Inclinada la savia corre lento
del recuerdo excluido del tiempo
sabe a poco el paladar ajeno
y las migajas se echan de menos.
las manos que acariciaron
finalmente se agotaron,
sonidos vacíos al cuenco
del amar.
grito aislado sediento
de argumento
del ángel que salto al viento
no dejo volar
entrañas de humo
siluetas van descalzas
en el terreno de mis sueños
se habla en lenguas extrañas.
Enigmas pulidos
o garabatos descifrados
solamente absorberemos
del zumo que nos prohibieron.