El caso del asalto, lo que dicen de mi y una semana realmente mala

El otro día estaba yo en el trabajo. Por un par de cosas note que cierta persona estaba medio rara conmigo y como que rehusaba mi ayuda, sin dar ninguna explicación. Preocupado y molesto con la situación intente dejarle un mensaje disculpándome y ofreciéndole mi ayuda “casi siempre”. Pero estaba yo en un estado tal de aleatoriedad que cerré la mensajería, copie mis archivos y salí camino a casa, como huyendo de una respuesta que sabría que no vendría nunca.

En la lluvia, distraído, confundido, y sin un abrigo que disimulara el celular y los audífonos, era yo un blanco fácil para algún vago… y por supuesto a falta de uno, fueron dos…

En la esquina de la Shyris y Naciones Unidas, frente al Quicentro hacia el sur, cerca de una parada de bus. Allí un tipo se para frente a mí para cerrarme el paso. Yo lo note y sabía lo que venía. A mi izquierda otro tipo me puso un arma en la frente. Un revolver pero no se dé que calibre. Algo dijeron pero la verdad yo no estaba de humor como para dejar que las cosas les sean fáciles.

¿Estúpido? Quizás, sé que son solo cosas materiales las que se pueden perder, pero son fruto del trabajo honesto, del esfuerzo que hace uno, sobre todo cuando no te han regalado nada.

Me moví un poco mientras con mi brazo izquierdo tome la parte superior del arma, luego lleve el brazo del tipo hacia el suelo, alejando el revólver de mí. Sé que en ese momento planificaba que hacer para vaciar el revólver en el piso. Pero mientras forcejaba con el sujeto armado el otro empezó a golpearme.

Yo sabía que había gente cerca, mucha gente en la parada, mucha gente caminando. Supuse, juzgado por lo que yo hubiera hecho, que al ver que el tipo del revolver no podía disparar alguien se acercaría a ayudar.

Sostuve la culata del revolver lo mas que pude, incluso me lastime la mano izquierda un poco. Pero nadie se acerco a ayudar. El otro me golpeo más.

Ante la falta de ayuda me rendí. No había salida. Recuerdo que me gritaron los ladrones en un tono más sorprendido que amenazante “¿Por qué te resististe?” como sin poder entender por qué no me importo enfrentarlos. En ese momento fácilmente me hubiera podido disparar, pero ahora que lo pienso quizás el arma no estaba cargada o realmente lastime el brazo del sujeto, que lo único que atino a hacer es tomar rápidamente el celular y salió corriendo, mucho más asustado que yo. Si, recuerdo el gesto de no poder levantar el brazo que él hizo. Pero también recuerdo que por un breve momento estaba resignado a recibir el disparo.

Total, según pareció, a nadie le importaba allí pues solo era un desconocido para ellos.

Así, mientras el segundo tipo intentaba huir yo me saque los audífonos, que era lo que quedo del celular.

- Mira, llévate todo mejor – le dije mientras le entregaba los audífonos.

El tipo se acerco muy nerviosamente, creo que me arranco una sonrisa la irónica, tomo los audífonos como un animalito asustado y salió corriendo.

Por supuesto, luego de ocurridos los hechos la solidaridad se hizo presente.

- ¿Está bien? – alguien pregunto en la parada.

- Tenía al del arma abajo, pero nadie ayudo – fue mi respuesta.

Y termine más molesto con la gente que dice ser “buena” que no hizo nada para detener a la gente a la que se le dice “mala”

Como aun tenía mis documentos, y el dinero tome un Taxi. Cuando entre en este recién note que había perdido los lentes en la pelea.

Pero no quería mojarme más. Conversando con el taxista el me conto que le había pasado algo parecido, no por el robo sino por la falta de acción de la gente que presenciaba los hechos.

Al llegar a casa… el taxista no tenia vuelto del billete de 20 así que toco pedir prestado a mi madre.

Al llegar a casa, copie remotamente los archivos que normalmente traía en el celular, y conecte la mensajería. Allí estaba ella conectada y por alguna razón pensé en escribirle y advertirle que no conteste llamadas desde mi teléfono mientras lo suspendía. Le dije que me asaltaron pero no le di detalles. Luego, al día siguiente, entendería que a ella no le hubiera importado si me mataban, pues ella lo había hecho con sus acciones y palabras de una forma mucho, mucho más dolorosa.

Entendí por que actuaba como actuaba y por que los registros de acceso a esta página mostraban ciertas visitas interesantes.

En todo caso los días que pasaron me sentí desarmado, dolido. Los golpes que me dieron, la herida en la mano, ya están desapareciendo. Extraño la música del N95, pero eso lo resolveré luego.

Pero son las acciones de otras personas, de los que no hicieron nada, las acciones de ella, las que me han dejado un vacio en el pecho, que la verdad será difícil llenar.

Como anécdota, el celular lo había comprado a un muy buen vendedor en MercadoLibre, con caja original, manuales y todo. Pero como no estaba registrado en Movistar no lo quisieron bloquear, de poder podían, pero no quisieron hacerlo. Así que dejo el IMEI publicado, pues este está en la caja:

357676010385140

1 comment to El caso del asalto, lo que dicen de mi y una semana realmente mala

  • carla

    Eso casi siempre pasa lo de la falta de solidaridad, debe ser por miedo, si me ha pasado no con revolver y eso, pero si he gritado y todo pero la gente simplemente se queda paralizada y dejan que salgan corriendo…Lo bueno es que estas bien y en si las cosas materiales se pueden recuperar

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