Luego de un largo bloqueo por diversas razones, muchas mencionadas anteriormente, he pensado que seria buena idea escribir algo, aun si no es de mucha calidad.
Originalmente quería narrar esta historia de otra forma pero no pude completar ciertos detalles y creo que no fue buena idea pedirle a alguien que me ayude a nombrar el personaje, quizás le pareció demasiado raro.
Pero la historia a continuación me pareció apropiada como continuación de la historia del angelito, no es una conclusión…
No esta pulida al 100%, pero me ayuda mucho en este momento.
Poco después de recibir sus alas, luego de una vida mortal, un ángel finalmente habría de definir qué es lo que quería hacer. Sea volver a experimentar una vida en la Tierra o un trabajo para realizar junto a los suyos, este momento, quizás el más importante de todos, estaba marcado por una simple elección, un nombre.
Y es así puesto que ningún ángel tiene un nombre al momento de ser creado ya que una etiqueta así no era necesaria. Pero después de una vida humana, muchos ángeles mantenían su nombre mortal. Sea por alguna debilidad adquirida como producto de su pasajera mortalidad o por el mucho más simple hecho de que se habían acostumbrado a su nombre.
Ella había logrado entenderlo bien, en su caso era simplemente la costumbre del nombre que había recibido, Jolie.
Más simple para ella fue definir que quería hacer. Sentía que en algún momento tendría que experimentar la fragilidad de una vida mortal, pero antes de eso creyó que era necesario trabajar por un tiempo con los suyos. Y había un trabajo que siempre le había llamando la atención. Quería ser uno de los que llamaban “constructores”.
Los constructores son los ángeles que se encargan de, literalmente, preparar todas las almas nuevas ya que todas son construidas bajo una formula, una receta determinada por la causalidad a lo largo de millones de años.
Por supuesto que ningún constructor cuestionaba la receta e intentaban seguirla lo mejor posible aunque para asegurar que cada alma sea diferente, sus componentes eran mezclados bajo ciertos niveles de tolerancia, como añadir sal y pimienta al gusto, siempre cuidándose de no arruinarlo todo pasándose ni poniendo muy poco.
Al igual que todos, Jolie no cuestiono la receta hasta que un día, quizás recordando un poco su vida en la Tierra, pensó que esta receta tenía un defecto. Era algo tan simple que se molesto por no haberse dado cuenta antes.
Pues de todos los ingredientes que forman un alma, las emociones son las últimas en colocarse. Casi todas son colocadas en proporciones iguales, en grandes cantidades todas, excepto una, el amor.
Primero ella pensó la razón de esto era que el amor era un sentimiento tan poderoso que tenía que ser colocado en cantidades discretas, con mucho cuidado. Ella recordaba la gran alegría que provocaba este sentimiento, la infinita alegría de amar y ser amado, pero también recordó el dolor y devastación que podía llegar a crear.
Pero la diferencia era enorme. Si las emociones humanas fueran un océano, el amor solo sería un vaso de agua dentro de la inmensidad de este.
Sus compañeros se mostraron algo sorprendidos por su duda, pues aunque muchos se habían dado cuenta de esto antes ninguno de ellos había intentado entender la razón de tal gran diferencia, después de todo si las cosas eran así, era porque tenían que ser así. Por supuesto a Jolie le molestaba eso de gran manera, para ella siempre era necesaria una razón, una explicación, aun cuando no se la pudiera comprender.
Al no encontrar una respuesta que la satisficiera ella recurrió a su maestro.
Y así, ella se presento ante él y simplemente le pregunto:
- ¿Porque de todas las emociones, a cada ser se le da amor en una proporción tan pequeña?
El esbozo una sonrisa en su rostro pues la conocía bien y sabia que le iba a hacer esa pregunta, ella siempre había sido muy curiosa. Además siempre le había alegrado tenerla cerca.
- No siempre fue así – respondió el – originalmente el amor también le era dado a cada ser en grandes cantidades. Tu lo has experimentado, el amor es una emoción muy fuerte, la más fuerte y difícil de controlar de todas. Es capaz de neutralizar la razón y llevar al más profundo y oscuro de los pozos como también es capaz de iluminar el universo entero cuando dos seres se aman con sinceridad.
- ¿Entonces porque cambio eso? – Pregunto Jolie
- Por que cuando a alguien se le da mucho de algo tiende a desperdiciarlo.
- ¿Entonces se limita la cantidad de amor por que era malgastado?
- Si. Porque hay veces, que aun ahora, los humanos dicen “te amo”, “te quiero mucho” de una forma irresponsable. Sin apreciar la verdadera emoción que aquel sentimiento debe crear. Así que eso provoco que en lugar de darle grandes cantidades de amor a cada alma se le diera solo una limitada cantidad, para que realmente sea apreciado.
- ¿Entonces es el amor preciado porque su cantidad ha sido limitada en cada alma? – Ella se movía nerviosamente, como lo hacía siempre que intentaba obtener respuestas.
- Preciada por que a cambio de reducir su cantidad se le añadió al amor una característica única, es la única emoción que se puede transferir de un ser a otro. Aun cuando uno gastase todo su amor aun puede recibir el amor de otro ser. Es esa la razón de la búsqueda incesante de alguien para amar, es esa la razón por la que cada ser desea ser amar y ser amado
- Pero esa búsqueda puede ser dolorosa… y no siempre exitosa…
- La búsqueda solo es dolorosa cuando los seres no quieren entregar su amor, muchas veces por miedo a perder esa emoción dentro de sí mismos. O a veces pasa algo peor cuando se rehúsan a recibir el amor que tanto buscan por miedo a quitárselo a otro ser. El máximo enemigo del amor es el miedo a amar.
Ella recordó su vida humana. En muchas ocasiones ella tuvo miedo de entregar francamente su amor, aun cuando deseaba mucho hacerlo. Recordaba claramente también haber rechazado el amor de alguien que realmente quería, solo por el miedo a que el amor de esa persona se apague al amarla.
La máxima contradicción de la existencia, querer tanto recibir o entregar algo… Y tener tanto miedo de hacerlo.
-Lo entiendo, es nuestro propio egoísmo lo que evita que recibamos el amor que tanto anhelamos…
Ella caminaba sin dirección dentro de aquella habitación. Se sintió perdida, confundida por lo que había perdido, por lo que no había querido recibir. Se llevo las manos hacia sus ojos. Solo por un miedo sin sentido. Y él, en aquel momento se dio cuenta de algo. O quizás simplemente perdió el miedo a entenderlo.
-Así es angelito – le dijo él mientras se acercaba hacia donde estaba ella. La miro a los ojos y el abrazo, dejando que ella apoye su cabeza sobre él.
Él lo entendió. Le estaba entregando parte del amor que le quedaba…
-Gracias… – susurro ella
-Te quiero mucho, angelito – la sostuvo con fuerza. Ambos cerraron los ojos, respiraban lentamente. Un momento de silencio.
-Lo sé –fue lo único que ella respondió.
Muy bonita y muy cierta
Hermosa tu historia Dani!!