La fecha es el 16 de julio de 1950.
Ellos eran los destinados a ser sacrificados, solo un puñado de hombres que enfrentarían la arena, ante un publico ansioso, hambriento de gloria, que esperaba verlos destruidos.
Pero ellos no lo permitirían, su líder a quien llamaban “El Negro Jefe” confiaba plenamente en sus hombres. El lo sabia, sabia que ganarían esa batalla, y podrían volver a casa victoriosos. No, no seria fácil, pero la única batalla que se pierde es a la que se entra derrotado.
Ellos son la selección uruguaya de fútbol, a punto de saltar al campo de juego del, entonces nuevo, estadio Estádio do Maracanã
Como llegamos a esto…
Saber cuantas personas estaban en ese estadio aquel día es aun un tema polémico. Se dice que pagaron 173 830 personas (otras fuentes dicen que fueron 199 854), y se estima una asistencia de entre 210 y 250 mil personas. Solo se tiene certeza de que fue la mayor asistencia que se ha registrado para un partido de fútbol.
La Copa del Mundo de 1950 se definiría en un “todos contra todos” al que clasificarían 4 equipos.
Fue la causalidad la que determino que brasileños y uruguayos se encuentren ambos con posibilidad de ser campeones en ese partido. Brasil llegaba derrotando a Suecia por 7 a 1 y a España por 6 a 1. Uruguay, tenia una campaña mas modesta, solo empato a 2 con España y derroto 3 a 2 a Suecia.
En una época que se otorgaban dos puntos por victoria y uno por empate, las posiciones estaban así antes del partido:
| Equipo | PG | PE | PP | GF | GC | Puntos |
| Brasil | 2 | 0 | 0 | 13 | 2 | 4 |
| Uruguay | 1 | 1 | 0 | 5 | 4 | 3 |
| España | 0 | 1 | 1 | 3 | 8 | 1 |
| Suecia | 0 | 0 | 2 | 3 | 10 | 0 |
Así pues, Brasil se preparo a celebrar su titulo, solo necesitaba un empate ante Uruguay.
Los condenados
Para la prensa deportiva este partido era una mera formalidad, solo algo que tenia que cumplirse antes de entregar la Copa a Brasil. Incluso los directivos uruguayos pensaban en la “inevitable” derrota. Pensando así, era importante perder por poco, evitar el papelón:
Guante blanco, ya estamos cumplidos con haber llegado y poder jugar la final
Fue en ese momento que apareció la figura del capitán uruguayo, un jugador del Peñarol de 32 años llamado Obdulio Varela, El “Negro Jefe”, el alentó a sus compañeros:
No piensen en toda esa gente, no miren para arriba, el partido se juega abajo y si ganamos no va a pasar nada, nunca pasó nada.
Pero el pesimismo de los directivos no paraba, uno llamado Jacobo les pidió “Traten de no comerse seis, con cuatro estamos cumplidos” a lo que Schubert Gambetta respondió:
Los de afuera son de palo
Oyendo eso, Varela añadió antes de saltar al campo de juego:
Si entramos vencidos es mejor ni salir al campo de juego, no vamos a perder ese partido, y si lo hacemos no será por cuatro goles.
Los equipos al campo de juego. Las miradas sobre los brasileños. Todas las cámaras para ellos, en ese momento Eusebio Tejera les grito:
¡Vengan para acá, que el campeón está acá!
Para que hablar de lo que paso en la cancha cuando solo habría que resumirlo con el marcador, 2 a 1, victoria para los uruguayos, campeones del mundo aun cuando sus propios directivos no creían en ellos.
Fue en ese partido que la figura del Negro Jefe paso a la historia, pues fue cuando Brasil se adelanto en el marcador, cuando las cosas estuvieron mas difíciles, que demostró que nunca dejo de creer:
¡¡Ahora sí, vamos a ganar el partido!!
El se dio cuenta de la verdad, aun habiendo marcado primero eran los brasileños los que tenían miedo, eran ellos quienes habían prometido algo que no habían ganado aun, mas tarde Varela recordaría.
…Ahí me di cuenta que si no enfriábamos el juego, si no lo aquietábamos, esa máquina de jugar al fútbol nos iba a demoler. Lo que hice fue demorar la reanudación del juego, nada más. Esos tigres nos comían si les servíamos el bocado muy rápido. Entonces a paso lento crucé la cancha para hablar con el juez de línea, reclamándole un supuesto off-side que no había existido, luego se me acercó el árbitro y me amenazó con expulsarme, pero hice que no lo entendía, aprovechando que él no hablaba castellano y que yo no sabía inglés. Pero mientras hablaba varios jugadores contrarios me insultaban, muy nerviosos, mientras las tribunas bramaban. Esa actitud de los adversarios me hizo abrir los ojos, tenían miedo de nosotros. Entonces, siempre con la pelota entre mi brazo y mi cuerpo, me fui hacia el centro del campo de juego. Luego vi a los rivales que estaban pálidos e inseguros y les dije a mis compañeros que éstos no nos pueden ganar nunca, los nervios nuestros se los habíamos pasado a ellos. El resto fue lo más fácil.
Varela nunca quiso festejar demasiado ese triunfo, nunca se lleno de dinero por el, nunca perdono la hipocresía de las personas que hicieron de menos a su equipo.
Murió pobre, aun cuando una nación se llena de orgullo con su nombre, aun cuando lo escogieron como su mejor deportista del siglo XX.
Esto es solo mi muestra de respeto para el, esperando ahora ver de nuevo, en ese mismo estadio, una hazaña mas.